Javier Pascual Prieto es oftalmólogo y doctor en Medicina. Su trabajo se centra en la optimización de procesos clínicos y la reducción del impacto ambiental en oftalmología. Es miembro del Comité de Sostenibilidad de la Sociedad Española de Oftalmología.
El problema
La cirugía de catarata es una de las intervenciones quirúrgicas más realizadas en el mundo y en España. Su alto volumen convierte cualquier ineficiencia en un impacto acumulativo importante.
En algunos contextos, el preoperatorio en cirugía de catarata continúa incluyendo analítica, pruebas complementarias y consulta de anestesia de forma rutinaria para casi todos los pacientes. Esto implica más visitas al hospital, más desplazamientos, más consumo de recursos y mayor carga administrativa. Sin embargo, la evidencia científica desde hace años es clara en este aspecto: hacer pruebas preoperatorias de rutina en cirugía de catarata no mejora la seguridad del proceso. El reto es mantener la seguridad clínica reduciendo complejidad, tiempo y consumo innecesario.
La Innovación
- Eliminación de pruebas preoperatorias de rutina en pacientes de bajo riesgo quirúrgico.
- Evaluación dirigida por el oftalmólogo según comorbilidad y estabilidad clínica. Respaldo protocolizado mediante una encuesta de salud a los pacientes realizada por enfermería.
- Derivación a consulta presencial de preanestesia solo en casos con patología relevante o inestable.
- Monitorización sistemática de complicaciones y suspensiones quirúrgicas.
Es conveniente recordar que las pruebas preoperatorias no tienen como objetivo detectar problemas de salud general en la población. Por tanto, realizar pruebas de rutina puede conllevar elevados costes económicos y ambientales, pérdida de tiempo productivo y resultados espurios en las pruebas que pueden retrasar el procedimiento de manera injustificada.
Cómo se implementa
- Auditar el modelo actual: porcentaje de pacientes que realizan preoperatorio completo, número de visitas y pruebas por cirugía.
- Definir criterios de selección claros: pacientes estables sin enfermedad grave descompensada.
- Consensuar protocolo con el Servicio de Anestesiología y Dirección Médica, documentando indicaciones y excepciones.
- Diseñar encuesta de salud simple en consulta para identificar candidatos que requieran evaluación preoperatoria.
- Formar al equipo asistencial (facultativos y enfermería).
- Implementar piloto de 3–6 meses con recogida estructurada de datos.
- Comparar resultados con periodo previo, especialmente en seguridad.
- La clave es protocolizar, elaborar documentos de consenso y apoyo y medir resultados desde el inicio.
Indicadores (KPIs)
Proceso
- % de pacientes que realizan preoperatorio completo.
- Número medio de visitas preoperatorias por cirugía.
- Tiempo total invertido por los pacientes en la evaluación preoperatoria.
Eficiencia
- Coste medio del preoperatorio por paciente.
- Pérdida de productividad estimada (horas o €).
- Impacto ambiental (proxy operativo): Kg CO₂e asociados a desplazamientos y pruebas.
- Distancia media recorrida por paciente.
Seguridad y calidad
- Tasa de complicaciones intraoperatorias.
- Tasa de suspensiones quirúrgicas.
- El modelo rutinario implicó que prácticamente todos los pacientes realizaran preoperatorio completo.
- El modelo selectivo redujo de forma significativa el número de evaluaciones, el tiempo invertido y la huella de carbono asociada.
- No se observaron diferencias significativas en complicaciones intraoperatorias ni en suspensiones quirúrgicas.
Lo aprendido
- El cambio organizativo requiere seguimiento: sin auditoría, el protocolo no se consolida.
- La resistencia al cambio y la inercia de un modelo previo que había funcionado durante años fueron los principales obstáculos. La monitorización y seguimiento en seguridad mejoró la adherencia a las nuevas directrices.
- En procesos de altísimo volumen, pequeñas reducciones individuales generan grandes impactos agregados.


